Sin categoría

Eliminar el instinto de conservación: El suicidio

<!– /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} p {mso-margin-top-alt:auto; margin-right:0cm; mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:0cm; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;}
–>

Hombres y mujeres, a pesar de los instintos de conservación que se poseen, llegan a quitarse la vida, ponen fin a su camino, que se inició con el nacimiento. En todas las culturas un gran número de personas se quitan la vida intencionadamente. La OMS (Organización Mundial de la Salud), según sus números, 1.200 hombres y mujeres se suicidan cada día en el mundo.
A pesar los enormes avances que ha experimentado el conocimiento sobre las motivaciones que guían el comportamiento de las personas, todavía es difícil explicar con certeza el suicidio aunque este acto trágico supremo forma parte de la naturaleza humana.
Los estudiosos de estos temas no pueden examinar directamente la mente atormentada de los suicidas consumados. Dependen exclusivamente de conjeturas de sus vidas pasadas.
El psiquiatra D. Rojas Marcos dice expresamente: “A simple vista, el suicidio parece un desprecio a las leyes de la naturaleza, un insulto supremo a la solidaridad humana, aunque con frecuencia es el recurso más desesperado y patético de la locura. Hoy sabemos que bastantes suicidios se deben a depresiones profundas producidas por alteraciones biológicas cerebrales relacionadas con niveles bajos de ciertas sustancias transmisoras de impulsos nerviosos, como la serotonina. Estos trastornos son reversibles con medicamentos. La tragedia de estos casos es que el doliente no reciba el debido tratamiento curativo. Para los psicoanalistas, el suicidio es una especie de autoasesinato, un homicidio invertido en el que el odio dirigido a otra persona es desviado hacia uno mismo. Sigmund Freud consideró en 1913 que «el impulso suicida es siempre un autocastigo por el deseo de matar a otro». Otras fuerzas de autodestrucción incluyen el afán de venganza, la necesidad de escapar de una humillación, el deseo de expiar una culpa, el anhelo de unirse con alguien querido ya muerto, o el ansia de una nueva vida. Para alcanzar estas metas, unos se arrojan desde las alturas, se pegan un tiro, se ahorcan o se envenenan. Otros se inmolan escalando montañas o buscando experiencias peligrosas. También hay quien simula accidentes o provoca a alguien para que actúe de verdugo.
Continúa diciendo..: “El suicidio es la muerte más cruel para los que se quedan detrás. A través de los tiempos, una línea imborrable de culpabilidad, pena, traición, desconcierto y desolación ha vinculado a los supervivientes. Al pasar, los suicidas dejan sin querer un rastro denso y contagioso de nulidad. Su acto privado de negación conmueve nuestro frágil sentido de la existencia y nos hace sentirnos más indefensos ante la nada. Alguien ha dicho que quienes se quitan la vida no cumplen con las reglas del juego, se van de la fiesta demasiado pronto y dejan al resto de los invitados penosamente incómodos.”
En el siguiente vídeo puede ver un excelente documental sobre este enigmático tema.
Pinche aquí para enlazar con el vídeo.

En la siguiente entrad se comentará sobre los «supervivientes», que son los familiares del suicida.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s